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Adiestrador y adiestramiento

Enviado por:

Alberto Zafra
  Ischadia
  http://www.ischadia.info

  

Adiestrador y adiestramiento

  

A día de hoy, en nuestro país, la educación canina es una de las profesiones peor regulada de todo el conjunto. Es por esto que me dispongo a especificar los distintos tipos de adiestramiento y lo que podemos esperar de nuestro adiestrador, así como las exigencias y responsabilidades del propietario que se dispone a adiestrar. En este caso me voy a ocupar tan sólo de la educación de perros de ciudad, aquellos cuyo único fin es acompañar a sus dueños en el día a día.

Formas de Adiestramiento.

La más común, a la par que la menos recomendable, son los llamados grupos de obediencias. En ellos, el profesional reúne a varios propietarios con sus perros (a partir de ahora “binomio”) y les guía a lo largo de toda una serie de cadenas de ejercicios durante un tiempo determinado dentro del centro de adiestramiento. Hablamos de la estrategia más económica para el propietario, pero tampoco debemos olvidar que siguiendo este plan, el instructor no puede corregir continuamente a cada uno de los alumnos, por lo tanto, a la larga, el trabajo deja bastante que desear. En el mejor de los casos, conseguiremos un binomio que trabaja bien dentro del centro pero que no sabe resolver las dificultades que pudieran surgir en la calle.

Siguiendo en esta escala, nos encontramos con la educación individual dentro del centro. En ella, cada binomio trabaja de forma independiente con un instructor exclusivo, de forma que se pueden aportar los consejos oportunos en el momento que surgen. El resultado es mejor que en el anterior caso, el binomio se complementa mejor, pero aún así, el trabajo dentro de la urbe podría resultar deficiente si las últimas clases no se desarrollan aquí.

En el caso de los cursos internos, el perro quedará en manos del instructor que será quien le eduque de la forma correcta tanto dentro como fuera del centro, y ciertamente, el perro llega a alcanzar un gran nivel. Aún así, en este caso, el propietario aparece falto de conocimientos, por lo que el binomio queda falto de una parte. Tan sólo en los mejores casos, de la mano de instructores muy experimentados y de cambios de manos largos, conseguiremos un efecto positivo. Este tipo de adiestramiento, resulta muy recomendable para algunos tipos de problemas de comportamiento en los que conviene desvincular al perro del entorno familiar.

Por fin, llegamos a la que para mí es la estrategia por excelencia: La educación a domicilio. Ésta vez, el instructor se desplaza hasta la residencia del binomio y será aquí donde impartirá sus lecciones. El desarrollo es muy parecido al segundo caso, pero se aplica en el ambiente común del perro. En este caso, el profesional indicará al propietario como controlar al perro en los momentos de dificultad que aparecen en el transcurso de un día normal, a la vez que ambos toman hábito de trabajo diario acoplado dentro de los propios paseos. Llevado de la forma correcta con un profesional bien capacitado, gran parte de los cursos tienen un buen final. Por si fuera poco, la mayoría de los problemas de comportamiento se resuelven mejor dentro de la propia casa, en vez del centro. Como es lógico, debido al tiempo que supone al instructor, también supone la opción más cara.

Tipos de Adiestradores.

La educación del perro de casa es radicalmente distinta a cualquier otro tipo de adiestramiento. En los otros tipos de adiestramiento, buscamos un perro con un gran rendimiento, muy superior a la normalidad, que haga un trabajo óptimo. En cambio, en este caso, partimos de un perro problemático y queremos aproximarlo lo más posible a la normalidad, aquella franja que permite el poder disfrutar del perro tanto en la calle como en el parque o en casa. Es por esto que requiere una metodología especial adaptada y un profesional que sepa llevarla a buen puerto. En la mayoría de los casos, estos perros se adiestran por instructores de adiestramiento deportivo, especialistas en técnicas policiales y formadores de perros de salvamento y rescate. Todo esto está bien, siempre y cuando no pretendan aplicar el mismo sistema al perro de casa que al de su trabajo. Con esto no quiero decir que no sean capaz de desarrollar la ocupación, sencillamente que se deberán de abstraer de trabajar con normalidad y modificar el método en función de cada caso.

Mucho peor es el caso del aficionado, que con escasos o nulos conocimientos, se aventura a trabajar en este campo sin aceptar consejos de personas más experimentadas. Aunque parezca mentira, hay más “profesionales” en esta situación de lo que pudiera parecer a simple vista. Existen multitud de empresas dedicadas exclusivamente al adiestramiento de perros de casa que usan a estos pseudoadiestradores para llevar a cabo sus cursos con el único objetivo de lucrarse. El resultado suele ser cursos carísimos con un binomios endebles que se rompen en cuando desaparece el instructor.

Curiosamente, una simple charla con el adiestrador antes de empezar el curso suele bastar para comprobar su aptitud para el trabajo. El perfil que buscamos, suma a una persona instruida, con conocimientos sobre la psicología canina, con experiencia contrastada trabajando con perros de casa, voluble, resolutivo y capaz de comunicar al propietario y al perro. No debemos olvidar que en unas semanas tenemos que aprender la forma de guiar a nuestro perro, por lo que nos tendremos que asegurar de que es capaz de enseñarnos adecuadamente.

Hablemos de Dinero.

En este caso, me limitaré a decir que lo más recomendable es fijar un presupuesto por objetivos. De este modo, conseguiremos que el adiestrador nos cobre lo justo por lo que le estamos pidiendo y que no tarde demasiado. A veces, el precio del curso debe variar por errores de interpretación al principio, esto se podrá tolerar siempre que esté bien fundamentado.

Existe el caso de profesionales que cobran por semanas o por clases. Esto es aceptable siempre y cuando sea el cliente quien decida el final y no el propio instructor. Cabe la posibilidad de que esté alargando el trabajo para sacarle mayor beneficio a un curso que ya podría estar acabado.
 

Alberto Zafra - Ischadia

 

 

 

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