|
Una de las complicaciones más graves de una
herida articular. La acción de gérmenes patógenos, consecutiva a un
traumatismo, determina una inflamación aguda de los tejidos articulares.
En la evolución de una artritis séptica abierta se pueden diferencias
cuatro etapas:
La llamada fase de latencia, durante la cual el perro no presenta ningún
signo clínico , precede a la fase inflamatoria aguda, comparable a la
evolución de una abceso. La membrana y el líquido sinovial se modifican;
el volumen y la viscosidad de este último aumentan y su reabsorción se
hace anormal. La supuración se produce durante la fase inflamatoria
aguda. El liquido sinovial purulento no es apto para nutrir el cartílago
y se desprenden fragmentos de éste. Se produce una proliferación celular
de la membrana sinovial, lo que conduce progresivamente a un
tabicamiento de la articulación que favorece la acumulación de pus. La
hipersecreción de pus ejerce presión sobre los tejidos vecinos. El pus
se evacua a través de las fístulas y de la herida inicial, alcanzando
progresivamente el hueso, desprendiendo el periostio y produciendo luego
osteomielitis.
La fase inflamatoria crónica produce cambios estructurales secundarios,
tales como la osificación de las proliferaciones de la membrana
sinovial, lo que conduce a la destrucción de la articulación.
Estos síntomas locales se acompañan de un deterioro del estado general
del perro.
|