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El masaje puede servir para eliminar un exudado,
aumentar la circulación y estirar la matriz de fibras de colágeno de una
cicatriz. El masaje también puede aumentar la relajación muscular,
permitiendo así abordar otros ejercicios mas serenamente.
Hay diferentes técnicas:
Rozamiento
Amasamiento
Fricción
Además de sus resultados fisiológicos, el masaje puede resultar muy útil
para calmar un animal ansioso después de una lesión o una intervención
quirúrgica. Representa también una manera de tomar contacto con el
animal antes de comenzar un ejercicio mas doloroso.
El masaje puede comenzar el mismo día de la intervención o de la lesión,
y continuar a lo largo de todo el periodo de rehabilitación. Se suele
emplear en las siguientes situaciones en caso de lesiones neurológicas,
tras un periodo de inmovilización, en presencia de contracturas
musculares y periarticulares, como calentamiento antes de la
movilización y el ejercicio. Por el contrario, debido a la mejora de la
circulación sanguínea que provoca, el masaje esta contraindicado cuando
existe una infección, cuando el perro sufre una fractura, cuando padece
flebitis o fragilidad vascular o debido a una afección dermatológica.
El objetivo principal del masaje es entonces limitar y reducir la
adherencia que se forman bajo la cicatriz, lo que permite mantener un
grado máximo de movilidad articular.
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