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Durante el entrenamiento, el perro esta expuesto
a la aparición de lesiones osteoarticulares. Los traumatismos
articulares pueden ser violentos y suelen dar lugar a inflamaciones
articulares. Se diferencian dos tipos de traumatismos:
Los traumatismos cerrados y los traumatismos
abiertos. Los traumatismos cerrados se producen sin ruptura de la
cápsula articular ni efracción cutánea; cuando ejercen una acción
directa provocan contusiones articulares, asociadas o no con fracturas
articulares, y cuando la acción es indirecta, esguinces o luxaciones.
Los traumatismos abiertos presentan una solución de continuidad entre el
exterior y la cavidad articular. Los perros sometidos a una actividad
intensa están sometidos con mayor frecuencia a microtraumatismos, que se
van acumulando progresivamente y de manera insidiosa. En los perros de
deporte, los esfuerzos son muy intensos y numerosos, pudiendo dar lugar
a una degeneración progresiva del cartílago articular, favoreciendo la
aparición de la artrosis. A menudo el único síntoma es el dolor. |