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Un infeliz día de trabajo.
Los días que el trabajo es solar interiores son algunos de los peores
para Tani. No puede acercarse, no puede pisar el cemento fresco, no
puede correr, tiene listones límite de frontera por todas partes,
no puede ayudar ni participar, hay polvo de cemento en el ambiente, es
un verdadero aburrimiento.
Transcurren las horas de trabajo y Tani está desesperada, da vueltas
como los tigres en las jaulas, busca su pelota, la trae y me la deja en
el suelo; finalmente se echa en la zona permitida con gran resignación y
espera a que acabe la pesada, interminable, aburrida e insoportable
jornada de solar baldosas, en la que ella piensa que ni ayuda, ni
participa ni es de utilidad.
Yo agradezco sus largas horas de compañía.
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